Barcelona electrificada

La brecha entre el parque de vehículos eléctricos con la red de recarga

La ciudad de Barcelona atraviesa una transformación imparable de movilidad urbana. El mercado de vehículos eléctricos crece a un ritmo sostenido, pero la infraestructura de recarga que debería acompañar ese crecimiento no avanza al mismo paso en el territorio. Esa desincronización es, hoy, el principal reto de la electrificación de la ciudad.

Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, actualmente la ciudad alberga una parte significativa de los vehículos eléctricos registrados a nivel nacional y autonómico: entre el 15% de todos los vehículos eléctricos españoles y cerca del 40% de los catalanes. 

Brecha de la infraestructura

Cataluña se ha consolidado como la segunda comunidad autónoma con más matriculaciones de vehículos eléctricos en España, solo por detrás de Madrid. La ciudad de Barcelona, en concreto, es la que concentra más registros, por lo cual, aunque hay una diversa distribución de matriculaciones, las estaciones de recarga no siguen un patrón homogéneo, lo que genera una brecha de accesibilidad. 

Según datos de la Generalitat, existen códigos postales donde la alta concentración de matriculaciones no corresponde a una disponibilidad equivalente de infraestructura eléctrica.

Algunos casos pueden explicarse por la propia naturaleza del territorio, como Montjuïc o en la Zona Franca, donde al tratarse de áreas con una fuerte presencia de ocio e industrial, respectivamente, la lógica de implantación de puntos de recarga responde a dinámicas distintas al uso residencial. 

Sin embargo, en otras localidades como El Clot (08026), La Font d’en Fargues (08032) o parte de Gràcia (08024), la presencia de puntos de recarga es significativamente baja pese a tratarse de zonas residenciales y con una notable densidad de vehículos.

En contraste, distritos como Eixample, Sant Martí, Ciutat Vella, Sarria o Les Corts presentan una mayor cobertura, lo que facilita el acceso a los puntos de recarga dada la proximidad entre estaciones.

Este desequilibrio tiene implicaciones directas para los residentes, ya que condiciona su acceso a la movilidad eléctrica, desanimando la adopción de vehículos eléctricos y perpetuando la dependencia a los modelos de combustión. Aun así, la tendencia general de la ciudad apunta hacia el crecimiento.

El crecimiento del mercado

La evolución del parque de vehículos eléctricos en Barcelona entre 2019 y 2025 refleja una transformación profunda en los hábitos de movilidad de la ciudad, tanto por incentivos económicos como por un marco regulatorio.

En 2019, las matriculaciones eléctricas eran todavía escasas, con el máximo de apenas 539 unidades en el distrito de Ciutat Vella (08003). No obstante, en 2020 se dio un salto de registros que coincide con la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), normativa que restringe la circulación de vehículos sin distintivo medioambiental en más de 95 km2.

Geográficamente, se observan dos principales focos de demanda: el noreste de la ciudad (Sant Andreu, Sant Martí y Poblenou), con registros constantes desde los primeros años; y el sur de la ciudad y la Zona Franca, vinculados a usos logísticos y flotas empresariales, con una tendencia creciente hacia la electrificación profesional.

La pandemia frena ese impulso eléctrico en 2021, pero a partir de 2022 el mercado retomó un crecimiento sostenido. Es en 2025 cuando se alcanza un máximo histórico, consolidando el vehículo eléctrico como una opción cada vez más extendida en la ciudad.

El crecimiento, en definitiva, es real y generalizado. El problema nace de que la red de recarga no responde, en su totalidad, a la distribución de los registros de los vehículos eléctricos.

El marco normativo y ayudas

Ventajas y desventajas

La transición hacia la movilidad eléctrica en Barcelona no ha sido espontánea, sino el resultado de un marco normativo y ayudas construidas progresivamente a nivel local, autonómico y estatal.

Actuando como aceleradores de matriculaciones, no siempre han ido acompañados de una planificación equivalente en infraestructura de recarga, lo que contribuye a la brecha que hoy enfrenta la ciudad.

Zona de Bajas Emisiones (ZBE)

Desde su implementación en vigor en 2020, la ZBE de Barcelona se convierte en una de las primeras zonas de restricción ambiental de gran escala en el sur de Europa.

Al limitar el acceso de vehículos sin etiqueta ambiental, impulsa la renovación del parque móvil hacia la electrificación.

Sin embargo, la red de recarga, dentro de áreas con códigos postales como los 08026 y 08024, no se ha visto reforzada en paralelo. Por ello, el acceso para determinados colectivos se ve limitado, lo cual ha generado controversias.

Plan MOVES

Activo desde 2019 en sucesivas ediciones, ayudó al impulso en la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga,

Sin embargo, su gestión descentralizada por comunidades autónomas generó desequilibrios territoriales: Cataluña agotó sus fondos en septiembre de 2025, dejando en el aire el cobro de ayudas para más de 40.000 compradores y un importe pendiente de unos 300 millones de euros.

Actualmente, este programa ha sido sustituido por el Programa Auto+.

Plan Auto+

Sucesor del Plan MOVES III, este nuevo programa continúa apoyando la transición a la movilidad eléctrica. Gestionado por el Ministerio de Industria y Turismo, cuenta con un presupuesto de 400 millones de euros para 2026.

El cálculo de su tramitación es por medio de la fórmula EEE (Eléctrico + Económico + Europeo), donde la ayuda máxima para un turismo 100% eléctrico, fabricado en Europa y con un precio inferior a 35.000 euros, puede alcanzar los 4.500 euros.

Eléctrico

Vehículos 100% eléctricos (BEV)

50% del importe máximo de la ayuda (2.250€)

Vehículos híbridos enchufables (PHEV)

25% del importe máximo de la ayuda (1.125€)

Económico

Coches de hasta 35.000€

25% del importe máximo de la ayuda (1.125€)

Coches entre 35.000€ y 45.000€

15% del importe máximo de la ayuda (675€)

Europeo

Coche fabricado en la UE

15% del importe máximo de la ayuda (675€)

+

Batería ensamblada en la UE

10% del importe máximo de la ayuda (450€)

Exenciones fiscales: IEDMT e IVTM

El sistema fiscal español incorpora dos medidas que reducen el coste de propiedad de los vehículos eléctricos, por lo que han ayudado al crecimiento de compra de los mismos:

1. Impuesto de matriculación

El IEDMT como pago único que se liquida al registrar el vehículo por primera vez y que escala según sus emisiones de CO₂. En ese caso, los eléctricos puros quedan exentos de este.

2. Impuesto de circulación

El IVTM como tasa municipal anual, tramitado a través del Institut Municipal d'Hisenda de Barcelona., bonifica hasta un 75% para vehículos de cero emisiones.

Un conductor de El Clot o La Font d'en Fargues puede obtener estos beneficios económicos y aun así convivir a diario con la dificultad de cargarlo cerca de casa.

Todos estos incentivos reducen la barrera económica de entrada, pero no la operativa.

La futura proyección

El horizonte de planificación final para Barcelona es parte de la PROENCAT 2050, que contempla una electrificación total del transporte terrestre.

En este escenario, los vehículos no solo consumirán energía cuando estén en circulación, sino que también podrán actuar como sistemas de almacenamiento energético cuando estén estacionados.

Este reto conecta directamente con los compromisos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. La electrificación del transporte urbano es una pieza clave del ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles), el ODS 13 (Acción por el Clima), y el ODS 7 (Energía Asequible y No Contaminante).

Empero, el corto plazo que queda para su cumplimiento evidencia que Barcelona, como la mayoría de ciudades del mundo, llegará al 2030 con los objetivos a medias. En este contexto, debido a la brecha entre el ritmo de matriculaciones y el despliegue de la infraestructura de recarga.

El futuro eléctrico de la ciudad no dependerá únicamente de cuántos vehículos circulen, sino de dónde, cómo y con qué facilidad puedan recargarse para su funcionamiento.